Pasarela de Original: piezas textiles elaboradas con técnicas ancestrales. Imagen de Gerardo Luna
Más de 400 artesanas y artesanos se reunieron en Los Pinos para celebrar la memoria textil de México.
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La capital del país se convirtió en la sede del encuentro textil más importante de Latinoamérica. Del 27 al 30 de noviembre de 2025, el Complejo Cultural Los Pinos se llenó de color, bordados, raíces y voces vivas con “Original, Encuentro de Arte Textil Mexicano”. Se trató de una celebración que reunió a más de 400 maestras y maestros artesanos provenientes de las 32 entidades, así como a representantes del pueblo afromexicano mascogo.
Imagen de Gerardo Luna
Durante esos cuatro días, el arte textil volvió a ser el gran protagonista, con expoventa, talleres, foros, pasarelas y actividades escénicas que permitieron observar, sentir, aprender y honrar los saberes ancestrales que dan identidad a México.
Artesanas de 32 pueblos originarios presentan bordados tradicionales en Original 2025. Foto de Gerardo Luna.
Original 2025, un encuentro que honra la creación ancestral
Original llegó a la Ciudad de México consolidado como un movimiento cultural que impulsa, reconoce y celebra la creación artesanal, así como el conocimiento heredado de generación en generación. Así que, su objetivo fue claro: crear un espacio digno para el comercio justo, el aprendizaje y el diálogo cultural, sin regateos y con pleno reconocimiento de la autoría colectiva de los pueblos originarios.
Gerardo Luna
Durante los cuatro días del encuentro, la Secretaría de Cultura enfatizó que cada pieza artesanal es patrimonio vivo. De allí el llamado de su titular, Claudia Curiel de Icaza, a reconocer el valor simbólico y económico de estas manifestaciones:
“Original ya se ha consolidado como una política cultural central, que interviene en las comunidades, abre mercados justos y cambia la conciencia de los consumidores”, señaló.
Fotografía de Gerardo Luna
Los Pinos con tradición y diversidad
La sede se transformó en un territorio textil vivo: 13 mil metros cuadrados dedicados a la exhibición, venta y demostración de técnicas milenarias. Más de 400 artesanas y artesanos, mostraron alrededor de 70 mil piezas en ramas como textiles, fibras vegetales, joyería, orfebrería, cerámica, madera y más.
Por lo tanto, el público pudo adquirir piezas auténticas en venta directa, generando ingresos sin intermediarios. Además de convivir con las y los creadores que guardan y transmiten la historia del país en cada puntada.
El público convive con maestras artesanas y adquiere piezas en comercio justo. Imagen de Gerardo Luna
Pasarelas: la identidad hecha prenda
Uno de los momentos más esperados fueron las pasarelas, en las que 60 portadoras y portadores de tradición presentaron cerca de 180 piezas. De hecho, cada diseño contó una historia: bordados que hablan de la cosmovisión, tintes naturales que narran procesos ancestrales y símbolos que representan la dignidad de raíz.
Gerardo Luna
Por ejemplo, la ambientación de la última pasarela incluyó una obra colectiva fruto de los bordados realizados en los talleres “Hilos que unen”.
Imagen de Gerardo Luna
Talleres para aprender directamente de quienes preservan la técnica
También, el programa incluyó talleres para todas las edades.
Escuincles, dedicado a niñas, niños y jóvenes, ofreció sesiones centradas en música tradicional, cultura alimentaria, artes gráficas, joyería en fibras naturales, mosaico plumario y talla de madera.
Abraham Goldsmit K.
Asimismo, Nanas y Tatas impartió talleres para personas mayores de 60 años, con procesos como el deshilado, tlacoyales de lana y bordado textil con maestras guatemaltecas.
Gerardo Luna
Mientras tanto, el ciclo “Hilos que unen” reunió 18 talleres de bordado impartidos por artesanas de Campeche, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Veracruz. Igualmente, todas compartieron técnicas que constituyen parte del patrimonio cultural intangible: puntada lomillo, pata de gallo, cruz y corazón amarrado, entre muchas más.
Fotografía de Abraham Goldsmit K.
Arte textil en diálogo con música, danza y territorio
Original también mostró el universo que rodea a la creación artesanal: música, comida tradicional, historias, memoria y rituales. Por ello, en el Jardín Original se vivió un despliegue artístico con agrupaciones que representaron la diversidad sonora y dancística del país: sones, poesía, huapango, danza ritual, fusiones contemporáneas y propuestas experimentales como la Murga Xicohtl, los Tamborileros de Nacajuca y la Danza del Venado de Tórim, entre muchos más.
Gerardo Luna
Por otro lado, Foros Original reunió voces expertas para profundizar en temas urgentes: derechos colectivos, propiedad intelectual, colaboraciones éticas, técnicas textiles, resistencia cultural, narrativas y autonomía económica.
Gastronomía tradicional, otra forma de tramar identidad
La experiencia se complementó con Cocinas de Humo, un viaje gastronómico con propuestas de ocho estados. Así que, se degustaron tlayudas, cocina de insectos, atoles, quesos artesanales, pan de maíz, pib, chilate y más, recordando que el territorio se expresa también en sus sabores.
Fotografía de Abraham Goldsmit K.
Un ‘Original’ que crece y se internacionaliza
La edición de Original 2025 integró por primera vez a artesanas y artesanos invitados de Armenia, Chile, China, Noruega, Nueva Zelanda y República Dominicana, fortaleciendo el intercambio creativo y el reconocimiento global del arte textil mexicano.
Foto de Gerardo Luna
También se destacó que las capacitaciones han ayudado a mejorar las ventas y profesionalizar procesos de negocio en las comunidades: terminales de pago, registro de marcas, comercialización y mejores condiciones económicas.
Original 2025 se vivió como una reivindicación profunda de la memoria tejida en México. Más que una exposición, fue un acto de reconocimiento a quienes han preservado los bordados, tintes naturales, iconografías y técnicas que hoy definen parte de la identidad cultural del país.
Imagen de Gerardo Luna
Entre hilos, música, danza, sabores y palabras, el encuentro reafirmó que el arte textil no es una moda ni un producto: es raíz, historia y continuidad. Y mientras el conocimiento ancestral se transmita puntada por puntada, México tendrá siempre territorios vivos que defender.